No hay puente levadizo en 'El castillo': la trata de mujeres se cuela por la puerta de casa
Raúl Arévalo tenía veinte años cuando entró por primera vez en un club de carretera. Iba con amigos, como tantos chicos de su edad, y lo que le quedó grabado no fue lo que se esperaba. «Yo no sabía lo que era la palabra disociar en aquella época, ¿eh? Que tenían 'la mirada perdida', pensaba yo»,…
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No hay puente levadizo en 'El castillo': la trata de mujeres se cuela por la puerta de casa
Raúl Arévalo tenía veinte años cuando entró por primera vez en un club de carretera. Iba con amigos, como tantos chicos de su edad, y lo que le quedó grabado no fue lo que se esperaba. «Yo no sabía lo que era la palabra disociar en aquella época, ¿eh? Que tenían 'la mirada perdida', pensaba yo»,…